Editorial: del desacuerdo al reencuentro

Augusto Galán Sarmiento MD. MPA
Director del Centro de Pensamiento Así Vamos en Salud
Durante los últimos cuatro años, la mayoría del sector salud reclamó, sin éxito, escenarios reales de diálogo con el Gobierno nacional. Aseguradores, muchos prestadores, sociedades científicas, pacientes, academia, centros de pensamiento, exministros y diferentes organizaciones de la sociedad civil advirtieron sobre el deterioro progresivo del acceso, la insuficiencia financiera, las dificultades crecientes en la entrega de medicamentos, la crisis de las EPS intervenidas y la pérdida de gobernanza del sistema.
La ausencia de diálogo produjo, sin embargo, una consecuencia muy positiva. Esa mayoría del sector se organizó. Ante la imposibilidad de encontrar suficientes espacios de concertación con el Gobierno, múltiples organizaciones trabajaron con disciplina para analizar los problemas, buscar coincidencias y construir propuestas. No siempre pensaron igual -afortunadamente-, pero encontraron puntos comunes alrededor de aquello que debería hacerse para sacar al sistema de la crisis.
El Pacto por una Mejor Salud, los documentos de Así Vamos en Salud y Consensos, los trabajos de universidades, gremios, asociaciones de pacientes y sociedades científicas, las propuestas de exministros y exviceministros han sido expresiones de ese proceso. Colombia 2630 y Proyecto Colombia, también han sido escenarios más recientes.
Resulta muy significativo comprobar que la mayoría de esas propuestas coinciden ahora con el plan de choque anunciado por la ministra Ana María Vesga.
El punto de partida es correcto; antes de discutir nuevamente una gran reforma legal, hay que estabilizar al sistema y proteger a los pacientes. Los documentos mencionados lo expresan con claridad. La prioridad inmediata consiste en recuperar el acceso efectivo, oportuno, continuo e integral, mientras se restablece la capacidad operativa y financiera.
Esta orientación coincide, además, con el mensaje que el presidente Abelardo De la Espriella envió en su discurso de posesión. Al referirse a la salud habló del drama humano de quien espera un medicamento, una cirugía o una atención y planteó que su Gobierno buscará corregir lo que sea necesario, recuperar lo deteriorado y fortalecer aquello que funciona. Ya al designar a la ministra le había encargado garantizar atención oportuna, abastecimiento de medicamentos, estabilidad para el talento humano y saneamiento financiero.
Ahora bien; estabilizar no puede ser el destino final. Es el comienzo.
En su participación en el Foro de Proyecto Colombia, la ministra Vesga esbozó también elementos que permiten mirar más allá de la emergencia y avanzar hacia las siguientes fases de recuperación y evolución del sistema.
Recuperar significa restablecer la gobernanza y la confianza; volver a escuchar a pacientes, profesionales, aseguradores, prestadores y territorios; fortalecer la rectoría del Ministerio, la capacidad técnica de la Superintendencia, la ADRES y las instituciones del sector; mejorar la información y avanzar hacia una territorialización y descentralización responsables que reconozcan la diversidad colombiana.
Evolucionar implica algo todavía más ambicioso. Consolidar la Atención Primaria en Salud como estrategia organizadora; avanzar hacia un aseguramiento moderno que gestione integralmente los riesgos y represente efectivamente al paciente; construir redes integradas; utilizar la transformación digital y la información para mejorar las decisiones; y enfrentar seriamente el desafío de la sostenibilidad, la priorización y el uso eficiente de los recursos.
Hay, entonces, una oportunidad que sería un error desperdiciar.
Después de cuatro años de confrontación, Colombia no necesita reemplazar una imposición por otra. Necesita recuperar la conversación. Tampoco se trata de determinar quién fue primero en formular cada propuesta. Las buenas ideas no tienen propietario cuando está de por medio la salud de los colombianos.
Lo importante es que mucho de lo que el sector estudió, debatió y construyó durante estos años encuentra hoy coincidencias con las primeras señales del nuevo Gobierno.
Ahora viene la determinación de convertir coincidencias en acuerdos, acuerdos en decisiones y decisiones en resultados para los pacientes. Para lograrlo será indispensable reconstruir la confianza mediante diálogo, transparencia y decisiones sustentadas en evidencia. Para iniciar, sería muy pertinente que el gobierno nacional convocara a un gran acuerdo nacional alrededor de objetivos compartidos: recuperar el acceso, estabilizar financieramente el sistema, proteger las redes de atención y mejorar los resultados en salud.
La unión del sector exige abandonar la lógica de vencedores y vencidos, reconocer responsabilidades compartidas y construir una gobernanza basada en información pública, compromisos verificables y corresponsabilidad. La salud puede convertirse en el primer gran ejemplo de reconciliación nacional. Después de cuatro años de confrontación, necesita reconocerse nuevamente como una comunidad que, desde visiones distintas, comparte un mismo propósito: proteger la vida y la salud de los colombianos.






