Noviembre 17 de 2017

Repensando el significado de la salud

Y hoy en día ¿qué podemos decir que es la salud?

Para Alejando Jadad, la salud “es la habilidad de las personas y comunidades para adaptarse y auto manejar, los desafíos físicos, mentales y sociales que nos presenta la vida”.

Podríamos decir que la salud debería pensarse como la posibilidad de que las personas y las comunidades trabajen con apoyo del sistema, sus propios problemas físicos, mentales y sociales, través de la participación activa en el cuidado de la salud. Esto implica reconocer que somos dueños y responsables del cuidado de nosotros mismos y de nuestro entorno.

¿Por qué? Porque debemos entender que la salud es un bien; Las personas cuidan su casa, su bicicleta, su moto, su tierra, su ganado, pero no su salud, o por lo menos no en el mismo grado de cuidado.

No nos damos cuenta de que la salud es un tesoro -que se acaba- y damos por hecho que la tenemos, hasta el día en que nos enfermamos; esto sucede porque la salud históricamente, ha estado asociada a la enfermedad y la cura de la misma enfermedad.

Esto no es así. Uno de los retos más grandes del sector salud y de los individuos, es desaprender sobre la salud y empezar a entender la salud como algo integral, reaprender que la salud está en todo y depende no solo del estado, si no de uno mismo, de cada individuo.

Debemos entender que no somos inmortales, que nos enfermaremos en algún momento, y que debemos cuidar de nosotros mismos, que somos responsables de nuestra salud.

Para Marc Lalonde, Ministro de Sanidad Canadiense en 1974, la salud o la enfermedad no estaban relacionadas simplemente con factores biológicos o agentes infecciosos, sino que la mayoría de las enfermedades tenían una base y origen socio-económico. En concordancia, planteó que los factores determinantes de la salud se distribuyen en un 43% a los estilos de vida; un 27% a la genética y factores biológicos; un 19% al medio ambiente y solamente el 11% está determinado por el sistema de salud.

Contrario a esto, hemos evidenciado que tradicionalmente los recursos en salud se distribuyen en un 1.5% a los estilos de vida, 1,6% al medio ambiente, 7,9% a la biología y 90% al sistema de salud. Lo anterior sucede porque no hemos entendido que la organización de los sistemas de salud es fundamental para el momento en que se pierde la salud, como un apoyo, pero el individuo debe saber que él es responsable primario del cuidado de su salud y por ende debe intervenir activamente en el cuidado, asumiendo esta responsabilidad como propia.

Ni el sistema educativo, ni el sistema de salud nos ha dado las herramientas suficientes para aprender a conocer, tampoco para aprender a hacer, tampoco para aprender a vivir en sociedad y mucho menos para aprender a ser humanos.

Si no desarrollamos estas competencias difícilmente podremos ser conscientes del cuidado de nuestra salud. 

Comprender que la salud está en todas actividades que realizamos a diario es muy importante para avanzar en el aprendizaje del cuidado de la salud y de esta forma poder cuidarnos a nosotros mismos y a nuestras comunidades; no podemos dejar esta responsabilidad solamente en manos del estado y el sistema de salud.

Esto no implica que todos debamos ser médicos o enfermeras o profesionales de la salud, sino que, podamos aprender que nuestra salud está determinada por la interacción que tenemos con el ambiente, con los lugares donde vivimos, con nuestro estilo de vida, con nuestro relacionamiento con los demás, en el respeto por el otro y por lo que comemos.

De igual forma, la salud está relacionada con la forma como vivimos nuestra sexualidad, con la forma en que nos relacionamos con los otros seres vivos que habitan nuestro planeta, (virus, bacterias, parásitos) con la forma como administramos nuestros riesgos en el trabajo y en los lugares que habitamos, previniendo o respondiendo a las emergencias y desastres.

El sistema de salud por su parte debe avanzar abordando la salud desde el cuidado, e ir remplazando la industria de la enfermedad por el cuidado de la salud, tomando en cuenta nuestras diferencias como seres humanos y comunidades; sabemos que cada acción positiva en pro del cuidado de la salud fortalece al sistema mismo, pero es una labor conjunta y activa entre las partes: sistema e individuo.

Todas estas cosas sencillas y cotidianas, que pasamos por alto, determinan nuestra salud; y debemos aprender que así es la salud, está en todo lo que hacemos.